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Emilio González: “La cocina es sacrificada y te tiene que gustar”

Emilio González es el cocinero y dueño del Restaurante Villacazorla en Villaviciosa de Odón. Los platos caseros y sabrosos que cocina son el principal atractivo de este lugar en el que la relación calidad, cantidad y precio es asombrosa. Emilio puede incluso con los caprichos de sus clientes y se amolda a los gustos y necesidades de cada uno de los comensales.

Laura Cueto Morillo

 
Emilio Gonzalez, cocinero y propietario del Restaurante Villacazorla

P. En esta ocasión hemos probado un “Menú Degustación”, pero ¿cuáles son las especialidades de Villacazorla?

R. El paté casero, que es el que hago yo y que es mi propio estilo. La verdad que funciona, se vende bastante. También el arroz con bogavante, la carne a la piedra como la presento, como la hago y el tipo de carne que elijo. Esas son  nuestras especialidades más destacadas. Hay otros platos que no están en la carta pero que sí tú quieres comerlos, yo te los hago. Quieres comer una merluza a la vasca bien hecha, te la voy a hacer, o bacalao al pil-pil, te lo voy a hacer. No lo tengo, pero si tú me llamas y lo quieres comer, seguro que lo tienes. No voy a tener ningún problema.

P. ¿Te basas en algún libro para conocer, por ejemplo, el proceso de preparación de una merluza a la vasca o de un plato que no tengas en tu carta?

R. No. Es más, te digo una cosa, ningún día se guisa igual. Tú le das tu puntito pero hay días en los que surge una chispa y te sale mejor. Depende también del trabajo que tengas…es así, y decir otra cosa es mentira…

P. Nos ha sorprendido mucho que seas tú el que se encarga de todo en la cocina: ¿Cómo te las apañas? ¿Cuántas horas pasas al día en la cocina?

R. Si tengo trabajo hay días que vengo a las 8h de la mañana a preparar la cocina, sino normalmente vengo a las 10h, me voy a las 18h y vuelvo a las 20h30/21h. Pero preparo lo justo: nunca tengo carnes cortadas ni nada hecho por adelantado…todo eso lo hago al momento.

P. En tu caso, ¿se podría aplicar eso de “en casa de herrero, cuchillo de palo”?

R. No, te puedo asegurar que no. En mi casa yo también guiso. Si no guiso yo, no comen. Si yo no cocino el martes, que es cuando descanso, nos vamos a comer a un restaurante.

P. Por lo que tenemos entendido a Emilio hijo no le gusta nada la cocina. ¿Cómo puede ser de este padre, ese hijo?

R. Porque es mucho más cómodo ¿no? La cocina es sacrificada pero te tiene que gustar.  Hay mucho bullicio, muchas prisas…te tiene que gustar porque si no eres incapaz de sacar un plato en condiciones. Te piden 7 u 8 platos a la vez, todo el mundo cantando, todo el mundo chillando, todo el mundo pidiéndote cosas… Las cocinas tienen 8 ó 10 fuegos y bastante tienes siendo una sola persona ¿para qué quieres más?

P.¿Cómo eres en la cocina? ¿Eres metódico o sueles improvisar según la inspiración del momento?

R. Soy más de inspiración aunque depende de las prisas y depende de todo. Lo importante es que cuando salga, el cliente te diga “olé”…Pero eso no significa que mañana te vaya a salir exactamente lo mismo: igual de bueno sí, pero lo mismo no. Es lo que yo creo…nunca se puede hacer igual! Tienes lo básico, la base siempre es la misma, pero el punto no.

P. Además de ser un restaurante en el que se puede venir a comer o a cenar, se organizan otro tipo de eventos como graduaciones o comidas de negocios…

R. Todo lo que se contrate y me quepa. Puedes celebrar lo que quieras, yo te  voy a dar de comer. Puedes celebrar hasta una boda…siempre que quepáis…no tengo ningún problema. Como si queréis platos que no estén en la carta…se encargan y se hacen y ya está. Por eso no hay problema ninguno.

P. ¿Algún truco de cocina para jóvenes inexpertos? O para gente a la que no le guste mucho cocinar…

R. El único truco es que te guste guisar. Si a ti te gusta cocinar, está claro que lo que hagas te va a salir bien. Y cuando veas las caras de los que comen, más todavía. Mañana te gustará más… Si es que ¡qué truco va a haber sino!

P. La relación calidad-precio es muy importante. Sobre todo en estos momentos en los que vivimos…y en tu restaurante es extraordinaria.

R. Imagínate si no…Yo llevo 7 años sin subir el menú.

P.¿Qué precio tiene el menú?

El menú del día cuesta 10 euros y llevo 7 años sin subirlo. Y te puedo asegurar que no lo verás subir ningún día.

P. ¿Qué lleva el menú?

R. El menú del día como mínimo lleva 8 primeros: hay arroces, hay verduras, hay platos de guiso, hay revueltos… Y de segundo como mínimo 6, siempre con postre o café. Como cualquier menú normal. Después invitamos a unos bomboncitos a todo el mundo…porque también hay que sacar un poquito más eso. Y ¿cómo lo consigo? Pues…primero no tirando, segundo comprando lo justo para no tener que tirar,  es decir, si compras lo justo, no tienes que tira.  Luego, lo que te sobra hay saber utilizarlo para que no se te estropee. Si se llena el cubo de la basura, malo. Está claro que ahí algo falla en la producción. Y finalmente, regañando la compra: si tu me pides 10 yo te doy 8.

P. ¿Dónde compra Emilio?

R. Tengo un proveedor, por ejemplo, en la carne que no me falla nunca y que tiene carne muy buena. No me falla nunca: es un señor que lleva muchos años cumpliendo. Luego lo que es el marisco también tengo otro que lleva toda la vida sirviéndome que es el “Pulpo Marino”. El resto en Macro y si hay alguna oferta en algún supermercado en cuestión de un aceite, o en cuestión de algo, también. Pero vamos que lo más normal. Con eso es con lo que me sirvo.

P. ¿Y la selección de vinos? Qué criterios se siguen para ofrecer uno u otro vino al cliente?

R. Yo no soy muy docto, si te digo la verdad. Mi hijo es muy joven, entonces de eso se ha encargado Rubén, de un supermercado de Alcorcón. Le pedí que me hiciese una carta para mi restaurante. Él lo conoce, porqueviene aquí a comer muchas veces…te puedo asegurar que 3 ó 4 veces por semana vienen a comer, y como lo conocen y ven el ambiente pues le pedí que me sugiriera una cartita de vinos. Orientada por alguien que sabe… porque ni mi hijo ni yo somos muy de eso…pero bueno, despacito se va entendiendo.

P. Nosotros desde luego hemos comido estupendamente…

R. Pues te aseguro que así come todo el mundo. Es nuestro estilo. Cuando viene gente que no nos conoce, se da cuenta de que se come bien. Entonces ¿para qué quieres indagar más?…si con eso vas bien. Es un restaurante humilde, pero a Dios gracias no me voy a quejar.

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Café del Infante: tradición e innovación, la combinación perfecta

En un entorno privilegiado, el Café del Infante propone a sus visitantes una oferta gastronómica tan variada como sabrosa.

Laura Cueto Morillo.

Comer en un sitio como el Café del Infante es antes que nada comer rodeado por un panorama sublime. Antes de dejarnos pensar en la comida nos dan la bienvenida los jardines  que rodean la terraza. Una terraza decorada con el buen gusto de alguien que conviene presentar desde el principio: Marisa Becerril es la responsable de que el Café del Infante sea un lugar tan maravilloso.

Carta del Café del Infante. También dispone de menú diario

Dejamos en manos de Marisa la elección del menú, acertada decisión. Empieza entonces el baile de los primeros bañados por un vino blanco recomendado por la casa: el Café del Infante tiene especial interés por los vinos y le da mucha importancia al arte de maridar. Por eso, cuentan con un  sumiller propio que va guiando a los clientes en la elección del vino que les acompañará durante la comida. La elección del Mosselland Riesling Classic 2007 fue, una vez más, un acierto. Nos explicaba Marisa que es especialmente recomendado para los amantes del salmón, del pollo o de las ensaladas con queso.

Nosotros comenzamos a abrir boca con unos suculentos “Cucuruchos de langostinos”: delicioso marisco cuyo envoltorio crujiente recordaba sabores asiáticos. Sin alejarnos mucho de los sabores marítimos, llegan las “Croquetas de mar” (chipirones, gambas y vieiras), y aunque las tres tenían una textura y un sabor exquisitos, personalmente me quedo con la de chipirones, un sabor más suave que el de sus dos compañeras pero igual o más sabroso.

Croquetas de varios y exquisitos sabores

Los “Pirulís de pintada” que nos sirven a continuación son una auténtica delicia, acompañados con un centro de setas, bañado todo en salsa de soja. Un sabor especial, diferente al de las carnes que estamos acostumbrados a probar.

Los primeros terminan con un toque maestro que aporta el “Mi-cuit con gelatina de Riesling, higos y pan de pasas”, un guiño directo al vino que estamos saboreando y que marida a la perfección con todos los sabores que hemos degustado. El contraste de sabores entre el dulce de la mermelada con el mit-cuit hacen de este plato una auténtica aventura para el paladar.

Mi-cuit con gelatina de Riesling, higos y pan de pasas”

Sin tiempo para reponernos de todas nuestras emociones, la función deja paso a los segundos que empiezan con un clásico de la gastronomía española: “Tabla de ibéricos con pimientos”. Una carne exquisita, sabrosa, variada, tierna y muy jugosa.

La inauguración de los segundos trae un invitado de honor: uno de los mejores vinos de España. Solo su nombre nos da una idea de lo que estamos a punto de saborear: TRUS (Tierra, Roble, Uva y Sol), un Ribera del Duero, magnífico representante de los vinos de España.

Vino TRUS

De un plato muy nacional, a uno que traspasa nuestras fronteras: el “Carpaccio de Wagyu con virutas de sal”  es una versión diferente y original de un plato tan conocido y popular como el carpaccio, un aperitivo perfecto antes de la llegada del tercer acto: los dos platos fuertes, dos pesos pesados de la gastronomía nacional: el “Pastel de rabo de toro” con el que la carne se deshace en la boca, es sabrosa y muy jugosa, una delicia. Y el “Cochinillo con pirámide de patatas”, otra versión diferente de un plato tradicional. No se puede ir con la idea de comer un cochinillo como el que nos comeríamos en cualquier mesón de Segovia: es un cochinillo caramelizado y con un sabor que nos sorprende a la vez que gusta.

“Carpaccio de Wagyu con virutas de sal

“Carpaccio de Wagyu con virutas de sal”

Si hay algo que caracteriza la cocina del Café del Infante es su originalidad…y los postres no podían ser menos. Si ya pensábamos que no podrían sorprendernos más llega el “Pastel de chocolate y caramelo”, un postre que podría parecernos de lo más normal si no fuese porque está pensado para personas celiacas y no contiene ni un gramo de harina. Al Café del Infante puede venir cualquier persona que tenga restricciones nutricionales: veganos, dietas, vegetarianos, diabéticos…etc, para que puedan comer como todos los demás adaptándose a sus particularidades. Pero también hay postres para los más golosos como el “Milhojas de nata con arándanos” que es una auténtica maravilla y una combinación acertadísima, el “Tatin de Manzana”, muy sabroso y que causó furor entre los comensales a mi alrededor y el “Flan de queso” que sigue la misma línea de tradición con un toque de innovación que le da un sabor especial a todos los platos que salen de la cocina del Café del Infante.

El Café del Infante es un restaurante más que recomendable, adecuado para cualquier ocasión. El trato con el cliente es exquisito y la cocina se adapta a todos los gustos y necesidades para que cualquiera pueda disfrutarla. Es la combinación perfecta entre dos ramas opuestas de la gastronomía: la innovación se funde con la tradición en una mezcla de sabores nuevos diluidos con los de toda la vida.

Flan de queso
Flan de queso